martes, 8 de abril de 2008

Paa Tí que estás en los Cielos!!

Nos trajiste bendición
en medio de la maleza.
Bajaste de tu mansión,
regalándonos riqueza.
Hasta la crucifixión
te llevaron con vileza,
pero tu resurrección
tomó a todos por sorpresa.
Hoy hay mucha confusión,
pero creo en tu promesa.
Pues en cada situación
me has mostrado tu grandeza.
Aunque esté en preocupación
o muy lleno de tristeza,
siempre traes la solución,
y, ¡con qué delicadeza!
En momentos de aflicción,
y hasta en tiempos de pobreza,
Tú, con gran dedicación,
logras alzar mi cabeza.
Ahora vengo en redención,
y es que admiro tu belleza.
Es así mi condición,y
TE AMO, oh, mi Alteza!!